Archivos Mensuales: mayo 2013

“Oficialista”, la subversión de un concepto

bloqueo-PL

“Oficialista”, la subversión de un concepto

En busca de doblegar la cohesión de los cubanos, se han ensayado variadas alternativas divisionistas; entre estas, las más burdas, se ha enfrascado en la creación de agrupaciones efímeras y apenas conformadas por un reducido números de mercenarios dudosamente creíbles y poco capaces de aglutinar cantidades importantes de personas, por lo cual nunca resultaron, ni resultarán, vías exitosas para la tan ansiada escisión.

Sin embargo; en los últimos años la labor desplegada por los ideólogos del imperialismo, a la vez que no ha descartado la fabricación de “disidentes” mediáticos, se ha encaminado a incentivar o aprovechar otras aristas menos evidentes del asunto, tratando de acudir a temas raciales, de género, religiosos e incluso geográficos.

Intentos subversivos que han sido tratados con profundidad en numerosos espacios de nuestra prensa plana, digital y televisiva y en los cuales no me detendré, para pasar directamente a la cuestión que deseo tocar y que es, según mi punto de vista, una vía sutil, pero peligrosa, para marcar alejamientos entre “soldados que andan combatiendo en la misma trinchera”.

El asunto viene enmascarado en un término usado con marcada intención peyorativa  y es el empleo de “oficialista” para tratar de establecer una trocha insalvable entre todo el que desempeña una responsabilidad estatal de orden fundamentalmente ideológico y las masas con las cuales debe interactuar, esta locución ha sido “cuidadosamente sembrada” para que germine en una especie de estereotipo dinámico insertado en los argumentos de muchos que hoy sustentan cualquier tipo de crítica sobre la base de satanizar automáticamente a quienes usen, dentro de sus herramientas de dirección, las normas, leyes o preceptos estructurados por el estado.

Según los “anti-oficialismo”, solo resultan válidas y atractivas aquellas propuestas o formas de agrupación que supuestamente constituyen “manifestaciones de libertad expresiva, sin ataduras legales o compromisos establecidos” y digo supuestamente porque es de ingenuos creer que en el enconado conflicto de ideas que se sostiene actualmente, se pueda permanecer libre de cualquier influencia ideológica, que si no es de nuestra “oficialidad”, será de otra.

Ocupar responsabilidades de dirección en medio de las difíciles coyunturas que ha venido atravesando el país, no es tarea fácil, sobre todo si no se obvian las distancias entre: los benéficos públicamente conocidos y reconocidos que trae aparejado el poder en cualquier lugar del mundo  y los rigores éticos, materiales y morales que le son inherentes a cualquier cargo estatal y político en Cuba. Lógicamente, al no ser posiciones atractivas económicamente o garantes de un tiempo libre deseado y reparador, no siempre las filas de los que “conducen” se nutre de los mejores entre los “a conducir”.

Muchos de nuestros cuadros no son intelectuales afinados y eruditos en las materias más diversas, algunos carecen del hábito de lectura (que hábito al fin, no se crea por indicaciones y decretos); otros, engullidos por las situaciones más apremiantes se ven obligados a la urgencia por encima del sosegado razonamiento que habría traído mejores resultados, pero la realidad es que la gran mayoría busca soluciones a problemas engordados en ocasiones con la desidia de todos, incluso muchas veces inmensamente cercana a los que desde la comodidad de no haber querido aprender a nadar, califican a los “oficialistas” de nadadores imperfectos.

Mientras en algunos espacios el término de marras va hincando su pala en la zanja que desune y debilita, el enemigo se frota las manos, ávido de la pelea mezquina que nos ponga a combatir en dos bandos opuestos.

 

 

 

 

 

 

Anuncios

EL CEREBRO QUE SE NOS MUERE

 

cerebro

Cuando nacemos el cerebro infantil es como una computadora recién comprada, con sus discos apenas ocupados por los “sistemas operativos” más elementales, que nos permiten comenzar esa travesía maravillosa que es la vida.

Es un engranaje fantástico que la naturaleza pone a disposición de todos y que se ha de nutrir con nuestras experiencias y conocimientos, para poco a poco ir llenado de “archivos” los infinitos espacios de almacenaje que muchas veces quedan subutilizados, como esas modernas PC que hacen gala de poderosas capacidades de memoria y que son sencillamente usadas como elementales máquinas de escribir o artilugios para jugar y ver videos.

Cuando dejamos de leer o cuando renunciamos a saborear las complejidades intelectuales que se esconden en una buena película, o cuando  se extingue el portento de escuchar una canción inteligente y la vida va reduciendo sus fronteras hasta cercar el intelecto en el perímetro de lo banal o estrictamente imprescindible, entonces una parte importante del cerebro comienza a morir y en esa necrosis sucumbe también la conversación creativa y diversa, la interpretación del arte, el sentido del humor, la agudeza del razonamiento, la poesía e incluso hasta el amor.

Es real que no todos los cerebros son iguales y existen inteligencias innatas, dones asombrosos que acompañan desde su nacimiento a algunas personas, pero a pesar de ello es la constancia y el empeño lo que amplía el acervo acumulado en nuestras mentes, evitando que esa maravilla de la evolución, que tan alto lugar ha otorgado a los humanos entre todos los seres conocidos, sea solo un cachito de neuronas ocupadas en la rutina y con escasos sueños.

EL ARMA SECRETA DE LOS FELICES

252528070_5be58bbc39

 

Las personas felices son una especie de raza superior, un clan selecto y envidiado, están dotadas de un arma secreta que suelen usar con mucha inteligencia y que tiene la virtud de no agotar sus municiones y de no herir, aunque a veces deja secuelas en los que aborrecen la felicidad o no la entienden.

Los felices aprenden a usar su artillería desde muy pequeños, y hacen el tiro al blanco entre ellos mismos, lanzándose ráfagas mutuas  y dejándose golpear en pleno rostro, por las balas que les arrojan sus iguales.

Los felices se convierten en diestros tiradores y expertos en sorprender con su secreto, justo en el momento más difícil, cuando menos se espera que lo hagan. Guardan el artilugio bien cargado y sin el seguro puesto.

Son capaces hacer diana sobre los rivales más esquivos y aunque no siempre vencen en el duelo, el oponente queda asombrado por la tenencia de un  arsenal tan especialmente dotado.

Conozco a felices que aún después de muertos, se han quedado disparando mucho tiempo y derribando a gente pesimista o desganada.

El arma secreta de los felices, es su risa.

 

EL CABALLERO OSTRA

volando

El Caballero Ostra se moriría si no escuchaba el susurro de una ola. Su respiración era débil y como carecía de arenas donde marcar sus diminutas huellas, había comenzado a perder la facultad de andar.

Los niños lo encontraron en medio de la sabana y comprendieron que el mar estaba demasiado lejos para caminar hasta él. Dejarlo allí también significaba su fin; no había más remedio que volar, pero los niños no tenían alas.

Ellos, aun así, treparon a la copa de un árbol, cerraron sus pequeños ojos y sin saberlo descubrieron, mientras volaban, la poderosa magia del Caballero Ostra.

DESDE LA CÓMODA SOMBRA

sombra3

 

Cuando era estudiante, tenía un profesor de educación física que se acomodaba en una silla de patas de hierro clavada en el tronco de un arbusto, cercano a la cancha de baloncesto donde desarrollábamos las prácticas correspondientes a dicha asignatura; allí, desde aquella sombra protectora el entrenador instaba a los alumnos a correr de un lado al otro bajo la inclemencia de un sol que rajaba las piedras; sin embargo, cuando el driblen del balón no andaba bien y la cohesión del equipo hacía aguas, el hombre abandonaba su cómodo privilegio sombreado y con verdadera maestría corregía los errores, enseñaba, asumía un rol bajo el bochorno de las dos de la tarde y sudaba a la par de nosotros.

La anécdota me sirve para acercarme a otro tipo de “expertos” a la sombra, aquellos que se refugian en la comodidad de un ángulo seguro y los cuales, a diferencia del profesor de marras, no saltan nunca hacia el lado del sol aún cuando se han vuelto versados en detectar las fallas y describen con erudita perfección los derroteros que tendría que tomar el juego para convertirse en un depurado acontecimiento muy cerca de lo soñado por todos.

Está claro que resulta más cómodo investigar y hacer teoría profunda mientras no se tiene la responsabilidad directa con la solución del asunto, digamos que aquí cabe lo que en las mesas del dominó es recurrente “los que están afuera ven más jugadas que los de adentro”, por eso creo que la crítica debe ser siempre integral y no parcial, sin desdeñar ninguna parte del problema y con el suficiente tino que permita situarse en las diferentes posiciones y en los distintos momentos.

Es común en estos tiempos encontrar abundantes diatribas que tienen por centro la realidad cubana, los procesos en marcha, las decisiones que se toman e incluso hasta las que no se toman, pero muchos de estos razonamientos carecen en ocasiones de imparcialidad y reales intenciones de propiciar soluciones, pues obvian (y no precisamente para evitar ser justificativos) factores objetivos que nos golpean con fuerza real y que asombra ver ausentes en muy bien estructurados trabajos periodísticos, proclamas, comentarios y otros muchos espacios donde, de buenas a primera, desaparece nuestra condición de país agredido, bloqueado, subdesarrollado y semi-aplastado por el pesado lastre de una crisis (tanto material, como de muchos valores éticos) que pocos en el mundo podrían haber resistido con un mínimo de dignidad.

Y no se trata de huir de la crítica o refugiarse en la complacencia o meterlo todo en el saco “enemigo”, se trata de usarla como aliada y no como punta de lanza o meloso acercamiento a quienes siempre callan la verdad de Cuba y hacen de sus desdichas el comodín para satanizar a un país, que me atrevo a asegurar tiene más virtudes que defectos.
Necesitamos que criticar (parafraseando a Martí) no sea mordedura y si señalamiento noble del lunar y mano piadosa que lo desvanezca; estar en el justo medio no es fácil ni para las balanzas, pero siempre que sea posible hay que salirse de la sombra y mirar las cosas también desde el sol.

CON OLOR A INFANCIA

IMG_2370

Creo que las madres tienen un olor especial, un aroma que las distingue y que somos capaces de percibir como si de pronto el olfato humano lograra la agudeza que ese sentido tiene en otros seres vivos de este mundo.

Esa fragancia hechizante es lo primero que aprendemos a distinguir cuando irrumpimos asustados y temblorosos en el sendero tortuoso de la vida; en ese minuto, a tientas y llorosos, recibimos el bálsamo perfumado que brota desde la cálida piel que nos protege en ese instante y que lo seguirá haciendo mientras crecemos y nos volvemos adultos.

Yo siento que mi mamá desprende un profundo olor que quizás, como buen alquimista en que nos transformamos los hijos con el pasar de los años, yo pueda separar en sus partes más íntimas y descubrir la clave esencial que lo conforma, creo que huele a ropitas pequeñas y recién lavadas; a pociones mentoladas para espantar el refrío; a calmantes para bajar las fiebres; a dulces de guayabas; a forros de libretas; meriendas escolares; juguetes y libros de cuentos; fiestas de graduaciones; consejos sobre novias y ojillos desgastados por la insomne vigilia atenta a nuestros pasos.

Como siempre sucede, remembranzas y olores no pueden separarse, pues por cada efluvio pefumado se destapa en la mente un recuerdo preciso de los tiempos vividos y allí, junto a la imagen de tantos sucesos grandes o pequeños, alegres y tristes, comunes o especiales, aparece mi madre con esa rara omnipresencia que burla las distancias y que llega muchas veces como un tenue susurro, como el sahumerio suave de las mejores flores.

MIEDO A LAS TORMENTAS

09 - hombrearbol

Los presagios de lluvia me sacudían el cuerpo como el escalofrío de las fiebres nocturnas. Bastaba con que se escuchase el rumor lejano de una tempestad para que todos mis músculos se pusieran en tensión. Las descargas eléctricas me asustaban más que a los perros y el olor a tierra húmeda me provocaba náuseas.

Había pasado gran parte de mi vida huyendo de los climas lluviosos, pero las condiciones atmosféricas variaban tanto de un año para otro que lo que podía ser en un principio un lugar definitivamente seco, se convertía en un enjambre de arroyos serpenteando por los caminos después de intempestivos aguaceros que nadie podía pronosticar, obligándome a partir e iniciar otra vez un ciclo que parecía no terminar nunca.

Después de dos buenos años de soles plenos y mañanas diáfanas, las cosas se empezaban a complicar una vez más. Primero fueron aquellas nubes lejanas que se tornaban amoratadas al caer la tarde y se quedaban allá, en el confín del horizonte, como amenazantes corceles en la línea de arrancada de una carreara que pronto podía iniciar; luego, aparecieron las ranas reclamando en las noches, ocultas no se sabe en qué recóndita humedad bajo la escaza vegetación que rodeaba el meandro seco de un río ausente.

Los calambres y el malestar se hicieron perceptibles nada más que inició el mes de mayo. No me era posible conciliar el sueño y vagaba toda la noche por la casa con una taza de café en las manos y los sentidos aguzados en espera de las primeras señales de lluvia sobre las matas del jardín o en el vidrio de las ventanas.

A ratos me sentaba frente al ordenador y tecleaba con desgano algunas palabras sin sentido, hacer poesía me era imposible dado mi estado de ánimo y terminaba por dejar las frases a medio escribir o los textos a mitad de la lectura. Sobre las mesas de la sala y en los estantes de la cocina se amontonaban los frascos de aquella rara medicina que hasta el momento era lo único que podía mitigar en parte la terrible dolencia que había convertido mi vida en un extraño suplicio.

Por semanas me mantuve encerrado, gastando cada minuto en buscar la mejor opción para un escape que ya se me hacía inevitable, penetraba en la densa maraña de internet y escrutaba una tras otra las opciones que mi economía podía asumir y que la premura me permitía evaluar como algo lógico y sustentable. No debía repetir lugares, aún cuando los últimos años pudieran indicar que en ellos las cosas habían mejorado para mí, pues corría el riesgo de tropezar con la misma piedra.

Al final terminé por asirme de lo único que iba quedando a mi alcance y resignado, casi vencido por las circunstancias, opté por adquirir todo lo necesario para un gran invernadero , una enorme casa de cultivos donde regulara a mi antojo la temperatura, la luz del sol y la tan temida humedad, claro que, aquello significó el sacrificio de mi vida hasta ahora más o menos común y la segura reclusión en los márgenes de un área sofocante y extraña, pero nada podía hacer a esa altura de mi dolencia, ya la mayor parte de los dedos de ambos pies eran perfectas hojas de un verde brilloso y llamativo, bajo las uñas de las manos empezaban a crecer retoños diminutos y en la raíz del pelo las canas pasaban de su argentado aspecto a una pigmentación verduzca.

De no haberme decidido a tiempo por esta solución tan radical, ahora sería completamente un árbol, indefenso ante los rayos de cualquier tormenta.

JUANA Y LA PRINCESA AZUL

BN

En días recientes tuve la oportunidad de conversar con una amiga latinoamericana y dentro del amplio espectro de temas abordados escogí una anécdota personal para traerla a mi Blog; la cual ilustra un asunto cercano por su diseminación en todos nuestros pueblos.

La amiga con quien platiqué por un buen rato, me contó una historia llena de sensibilidad e ilustrativa de un fenómeno que por su naturaleza será inmediatamente reconocido por los lectores al finalizar la breve narración: Dice la visitante que tiene una hermana pequeña, de unos 6 años y de piel cobriza, que como toda niña adora las muñecas, las colecciona y las tiene como paradigmas de su imagen futura.

Cuenta que en su inmensa mayoría son “Barbie”, posicionadas en el mercado de juguetes del mundo casi inmediatamente después de su aparición hace 50 años como modelo de belleza, triunfo y bienestar, según los patrones que el Norte ha definido e impulsado.

Dice nuestra amiga que una noche abrazó a su hermanita de entonces cuatro años y la calificó de “Princesa”, y con dolor y ante su asombro, la niña le confesó tristemente que ella “nunca podría ser princesa”, interrogada sobre su confesión respondió que “las princesas eran siempre blancas y de ojos azules y ella con su color nada podría hacer para alcanzarlo”. Fue duro escucharlo, como aplastante confirmación del poder de los símbolos.

Mientras oía con interés el relato, recordé algo que escribió una antropóloga mexicana, nombrada Marta Lamas: “Hay racismo, clasismo y discriminación en el intento de imponer un sólo modelo de belleza en una población en la que hay muchas posibilidades de mujeres bellas que no se ajusten a la idea Barbie”
Al final de su historia, nuestra amiga contó lo que para mí resultó la más genial manera de enfrentar el lógico pesimismo de la pequeña.

En uno de sus viajes anteriores a Cuba compró una muñeca negra y la llevó de regalo, relata que al principio suscitó un rechazo inmediato y tajante, una irrupción violenta en los cánones de belleza hasta ese momento incorporados en aquella visión infantil del mundo; sin embargo, la muñequita cubana terminó por ganar su espacio, su preferencia e incluso un nombre cálido y cercano “Juana la Cubana”.

HORIZONTE EN DISPUTA

Elías Jaua Milano

El joven cubano

Un blog de la vanguardia juvenil cubana

Solidaridad Latinoamericana

"Con los pobres de la tierra quiero yo mi suerte echar"

Casi Cayéndose

entre la cama y el reloj el hombre, como si todo cuanto le importara fuera precisamente, la cama y el reloj...

abailareltrompo

Con la cabulla bien puesta

PROVERBIA

"Crítica Social, Lírica y Narrativa"

Conspirando en Cuba

Para construir revoluciones dentro de mi Revolución

La letra al revés

Bits de información y emoción, de la realidad a la literatura de ficción

Lente de Aumento

...para mirar Cuba por dentro.

la koladita

Just another WordPress.com site

Un pedacito de Mar

un espacio para echar a navegar ideas...

El blog de La Polilla Cubana

Un blog para amigos de Cuba

Ahora desde Holguín

noticias sobre el oriente cubano

La esquina de Lilith

Un espacio personal, cubano, mío..., y al que no le guste, que siga leyendo.

Desde Cuba te cuento

Un blog para exponer mis ideas…ser cubana es un reto que vivo a diario

Ventana Cubana

Pequeño espacio en la gran trinchera donde se defiende la Revolución:hija de la cultura y de las ideas